Elias Wrenford ya es marca registrada: un paso decisivo para proteger nuestras historias

Hace unos meses compartimos con vosotros una noticia importante: habíamos iniciado el proceso de registro oficial del nombre Elias Wrenford como marca. Hoy, por fin, podemos decirlo alto y claro:

👉 Desde principios de febrero, Elias Wrenford es oficialmente una marca registrada.

Puede parecer un simple trámite administrativo, pero para nosotros significa muchísimo más. Es un paso enorme en la consolidación del proyecto, en la protección del trabajo creativo y, sobre todo, en el respeto hacia quienes leéis y confiáis en sus novelas.

Mucho más que un nombre

Elias Wrenford no es solo un nombre. Es un universo literario. Es pasión por la novela romántica histórica. Son horas de investigación, escritura, correcciones y desvelos. Es una comunidad creciente de lectores que viajan con nosotros a otras épocas y viven historias de amor intensas, elegantes y profundamente humanas.

Registrar la marca es, en cierto modo, poner un escudo alrededor de todo eso.

Durante la última temporada detectamos algo muy desagradable: varias personas comenzaron a publicar libros utilizando el nombre “Elias Wrenford”, especialmente en plataformas digitales. Su objetivo era claro: confundir a los lectores y aprovecharse de la reputación construida con tanto esfuerzo.

No solo se trataba de un problema legal, sino también emocional. Porque cada lector engañado duele. Cada compra realizada pensando que es una obra auténtica, también.

Por eso decidimos actuar.

Por qué era necesario dar este paso

El registro de marca nos permite ahora:

  • Proteger legalmente el nombre Elias Wrenford
  • Actuar con firmeza contra suplantaciones e imitaciones
  • Garantizar que cada libro firmado por Elias Wrenford es realmente suyo
  • Preservar la calidad y coherencia del catálogo
  • Defender a los lectores frente a prácticas engañosas

A partir de ahora, cualquier intento de usar este nombre sin autorización tendrá consecuencias jurídicas reales. Ya no hablamos solo de “avisos” o reclamaciones informales: hablamos de derechos protegidos oficialmente.

Y eso marca un antes y un después.

Una victoria compartida

Este logro no habría tenido sentido sin vosotros.

Cada lectura, cada reseña, cada mensaje de apoyo y cada recomendación ha sido parte del camino. Registrar la marca no es solo proteger a un autor; es proteger una relación de confianza entre quien escribe y quien lee.

Queremos que cuando veas “Elias Wrenford” en la portada de un libro, sepas con absoluta certeza que estás ante una obra auténtica, creada con cariño y respeto por el género.

Mirando hacia el futuro

Este paso nos da tranquilidad para seguir creando. Para seguir escribiendo historias románticas ambientadas en otras épocas. Para explorar nuevos personajes, nuevos escenarios y nuevas emociones sin la sombra constante de la suplantación.

Seguimos trabajando en nuevos proyectos, nuevas novelas y nuevas ideas que muy pronto irán viendo la luz.

Y como siempre, si alguna vez tienes dudas sobre la autenticidad de una obra, puedes escribirnos directamente. Estaremos encantados de ayudarte.


Gracias por estar ahí.

Gracias por leer.

Gracias por formar parte del mundo de Elias Wrenford.

Seguimos adelante — con más fuerza que nunca. ❤️

El latido imparable de una historia: el fenómeno de El Corazón del Gran Hotel

En apenas unas semanas, la novela «El Corazónd el Gran Hotel» no solo se ha convertido en la más vendida de toda su trayectoria, sino que ha alcanzado durante varios días el puesto número 1 en varias categorías en Amazon.

Desde su publicación el 24 de diciembre de 2025, El Corazón del Gran Hotel ha vivido un recorrido que ni siquiera su propio autor, Elias Wrenford, se habría atrevido a soñar en voz alta. En apenas unas semanas, la novela no solo se ha convertido en la más vendida de toda su trayectoria, sino que ha alcanzado durante varios días el puesto número 1 en categorías tan exigentes y significativas como Herencia cultural de ficción y eBooks de ficción histórica sobre patrimonio cultural, manteniéndose además de forma constante entre los diez primeros puestos de Romance histórico del siglo XX.

Este recibimiento ha sido, sencillamente, abrumador. Miles de lectores han encontrado entre sus páginas algo más que una historia de amor: han hallado un refugio, un eco del pasado, un lugar al que regresar cuando el presente aprieta demasiado.


Un hotel que respira memoria, silencios y deseo

El Corazón del Gran Hotel nos traslada a un majestuoso hotel cargado de historia, un edificio que no es solo escenario, sino personaje vivo. Sus pasillos guardan secretos, sus salones han sido testigos de promesas rotas y esperanzas susurradas, y cada habitación conserva el rastro invisible de quienes amaron, perdieron y soñaron entre sus muros.

La novela entrelaza romance, memoria y herencia cultural, explorando cómo el pasado sigue influyendo en el presente a través de objetos, tradiciones familiares y espacios que se resisten al olvido. Los protagonistas se mueven entre el deber y el deseo, entre lo que se espera de ellos y aquello que su corazón reclama en silencio. Y es precisamente ahí, en esa tensión íntima y humana, donde la historia ha conquistado a tantos lectores.

No se trata solo de enamorarse de otros personajes, sino de enamorarse de un tiempo, de una forma de sentir más lenta, más profunda, marcada por las ausencias y por lo que nunca llegó a decirse.


La respuesta de los lectores: emoción, nostalgia y gratitud

Las reseñas y mensajes recibidos desde la publicación coinciden en algo esencial: El Corazón del Gran Hotel se siente. Muchos lectores hablan de la melancolía que los acompaña días después de terminarlo, de escenas que regresan a la memoria como si fueran recuerdos propios, y de personajes que se quedan a vivir en el pensamiento.

Este éxito no se mide únicamente en rankings o posiciones —aunque estas han sido extraordinarias—, sino en el vínculo emocional que la novela ha creado con su público. Esa ha sido siempre la intención: escribir historias que permanezcan, que no se consuman con rapidez, sino que arden despacio.


Mirando hacia 2026: nuevas historias en camino

El viaje no termina aquí. Muy al contrario: El Corazón del Gran Hotel ha abierto la puerta a un nuevo ciclo narrativo. Durante el verano de 2026 verá la luz una nueva novela ambientada en un universo igualmente cargado de historia, secretos familiares y romance contenido, mientras que a finales de año está prevista otra publicación que continuará explorando la memoria emocional de espacios marcados por el tiempo.

Serán historias distintas, pero hermanadas por un mismo pulso: el amor como fuerza transformadora y la nostalgia como hilo conductor.


El despacho literario: un lugar para quienes quieren ir un paso más allá

Para todos aquellos lectores que desean acompañar de cerca este proceso creativo, conocer antes que nadie las novedades, fragmentos inéditos, portadas y fechas de lanzamiento, existe un espacio muy especial: el despacho literario del autor en su web oficial.

Suscribirse al despacho literario es entrar en el lugar donde nacen las historias, donde se comparten reflexiones, avances y confidencias literarias que no aparecen en ningún otro sitio. Los próximos meses traerán muchas sorpresas… y estar dentro es la mejor forma de no perderse ninguna.


Gracias por haber hecho de El Corazón del Gran Hotel algo más que una novela. Gracias por convertirlo en un hogar compartido.
El viaje continúa. Y lo mejor, aún está por escribirse.

Cuando el año se apaga despacio: gracias por acompañarme en este viaje

En esta reflexión de fin de año, el autor agradece a sus lectores por su apoyo y confianza. Destaca la importancia de las historias y los silencios que inspiran su escritura, así como el valor de los momentos compartidos. Con ilusión, espera el próximo año lleno de nuevas narrativas y conexiones.

Hay momentos del año en los que todo parece ir un poco más lento.

Las luces se encienden antes de tiempo, el frío invita a quedarse en casa y, casi sin darnos cuenta, empezamos a mirar atrás.

La Navidad tiene eso: nos obliga —para bien— a detenernos un instante.

Y hoy quiero aprovechar ese silencio tan especial de final de año para escribirte sin prisas, sin promoción y sin artificios. Solo para decir gracias.

Gracias por leer, por sentir y por quedarse

Este año ha sido, en muchos sentidos, extraordinario.

No solo por los números, las ventas o los logros visibles —que también—, sino por algo mucho más difícil de medir:

los mensajes, las reseñas, los correos, las palabras de quienes me han dicho “esta historia me acompañó”, “me hizo recordar” o “me ayudó a sentir”.

Para un escritor, no hay regalo mayor.

Cada lector que decide pasar unas horas dentro de una novela es alguien que confía.

Confía su tiempo, su emoción, su memoria.

Y eso no es poca cosa.

Historias que nacen de lo que no siempre se dijo

Muchas de las historias que escribo nacen de silencios.

De lo que no se explicó en voz alta, de lo que se vivió a medias, de aquello que quedó guardado porque “no tocaba hablar de eso”.

Quizá por eso la Navidad tiene tanto que ver con estas novelas.

Porque también es tiempo de abuelos, de mesas humildes, de recuerdos que vuelven sin avisar.

De mirar atrás y entender que, incluso en los años difíciles, hubo amor, hubo dignidad y hubo promesas que nunca se rompieron del todo.

Si alguna de mis novelas te ha hecho sentir algo parecido, entonces todo ha tenido sentido.

Un año compartido merece ser celebrado

Nada de esto habría sido posible sin vosotros.

Sin quienes recomendáis un libro a alguien querido.

Sin quienes dejáis una reseña cuando nadie os lo pide.

Sin quienes llegáis nuevos… y sin quienes os quedáis.

Este año no ha sido solo mío.

Ha sido nuestro.

Y eso es algo que no quiero dar jamás por sentado.

Mirando al nuevo año con calma… y con ilusión

El año que viene traerá nuevas historias.

Nuevos escenarios, nuevos personajes, nuevas heridas y nuevas formas de amar.

Novelas que ya están germinando en silencio, esperando su momento, como esperan siempre las buenas historias.

No tengo prisa.

Prefiero que lleguen cuando estén listas, como llegan las cosas que importan de verdad.

Solo puedo prometerte lo mismo de siempre: respeto por el lector, amor por la historia y el cuidado de cada palabra.

Para estos días

Ojalá estas fiestas te regalen descanso.

Ojalá haya una conversación pendiente que por fin se dé.

Ojalá encuentres un rato para leer sin mirar el reloj.

Y si decides hacerlo acompañado de una historia mía, créeme: será un honor.

Gracias por estar ahí.

Gracias por este año tan bonito.

Y gracias, de corazón, por seguir caminando conmigo hacia el próximo.

Felices fiestas.

Feliz Navidad.

Y que el nuevo año nos encuentre con historias que merezca la pena contar.

— Elias Wrenford

Relaciones dulces como cupcakes en Boston: el origen de una voz

Relaciones dulces como cupcakes en Boston, de Elias Wrenford, regresa a Amazon España con una reedición que invita a reflexionar sobre los comienzos y las segundas oportunidades. La novela narra el viaje de Nuria en busca de identidad y pertenencia, destacando los vínculos humanos y la memoria a través de una pastelería emblemática.

Hay libros que nacen con vocación de destino y otros que nacen como un susurro.
Relaciones dulces como cupcakes en Boston pertenece a este segundo grupo: una historia escrita sin la pretensión de definir un estilo, pero que, con el paso del tiempo, terminó revelando el germen de todo lo que vendría después.

En los próximos días, justo cuando diciembre empieza a envolverlo todo con luces suaves y expectativas de reencuentro, esta novela volverá a las librerías con una reedición en Amazon España. No es solo una actualización editorial; es una invitación a regresar al punto de partida.

Los comienzos de Elias Wrenford

Cuando Elias Wrenford publicó por primera vez Relaciones dulces como cupcakes en Boston, aún no existía la trayectoria que hoy muchos lectores reconocen y buscan. No estaban todavía las estructuras narrativas complejas, ni los juegos temporales, ni las sombras del pasado que regresan para confrontar a los personajes con sus heridas más profundas.

Había, eso sí, una inquietud clara: contar historias donde los lugares importan tanto como las personas, donde los vínculos se construyen con gestos pequeños y donde la emoción surge sin necesidad de grandes artificios.

Esta novela fue escrita en un momento de exploración creativa. Wrenford aún no sabía con exactitud hacia dónde lo llevaría su camino literario, pero ya intuía algo esencial: que las historias más poderosas no siempre hablan de grandes hazañas, sino de comunidades, memorias y elecciones silenciosas.

Una historia sobre llegar… y quedarse

La trama de Relaciones dulces como cupcakes en Boston se mueve entre ciudades y estados emocionales. Comienza en Málaga, con una protagonista que siente que su vida se ha quedado pequeña, y la acompaña hasta Boston, donde el cambio no llega de golpe, sino en capas.

Nuria no aterriza en Estados Unidos buscando el amor ni una promesa romántica. Llega buscando un lugar propio, una identidad reconstruida lejos de lo que la hirió. Y es en ese proceso donde la historia encuentra su verdadero centro: una pastelería de barrio que funciona como refugio, como punto de encuentro y como símbolo de todo aquello que merece ser cuidado.

Edna, la pastelera, no es solo un personaje secundario entrañable. Es la memoria viva del barrio, la guardiana de historias ajenas y propias. A través de ella, la novela introduce uno de sus temas más delicados: el miedo a olvidar y el deseo de dejar algo que perdure.

Alrededor de la pastelería se va formando una familia elegida: personas distintas, con trayectorias muy alejadas entre sí, que descubren que pertenecer no siempre tiene que ver con el origen, sino con la decisión de quedarse.

Una novela distinta dentro del universo Wrenford

Quienes hayan llegado a Elias Wrenford a través de novelas posteriores notarán enseguida que Relaciones dulces como cupcakes en Boston no sigue exactamente el mismo tono. Es una historia más luminosa, más directa, menos marcada por el peso del pasado.

Y, sin embargo, todo está ahí en estado embrionario:

  • la atención al detalle cotidiano,
  • la importancia de los espacios como portadores de memoria,
  • la idea de que el amor adopta muchas formas,
  • y la certeza de que el tiempo transforma, pero no borra del todo.

Esta novela puede leerse como lo que es: el origen de una voz narrativa. Un primer latido que, años después, se volvería más complejo, más oscuro en ocasiones, pero siempre fiel a la emoción sincera.

Una reedición para volver a empezar

La reedición que llegará a Amazon España en estos días previos a Navidad no pretende reescribir el pasado, sino honrarlo. Es una oportunidad para que nuevos lectores descubran una historia que habla de comienzos, de segundas oportunidades y de hogares inesperados.

Y también es una invitación para quienes ya conocen la obra de Wrenford a mirar atrás y reconocer cómo, incluso en sus primeras páginas publicadas, ya se encontraba la semilla de todo lo que vendría después.

En estas fechas en las que la memoria, la familia y los reencuentros cobran un significado especial, Relaciones dulces como cupcakes en Boston vuelve a abrir sus puertas. Como la pastelería que habita en sus páginas, espera con una mesa puesta, un café caliente… y la promesa de que siempre es posible empezar de nuevo.