Elias Wrenford también tiene presencia en redes sociales

Elias Wrenford abre una nueva ventana a su universo literario: desde este año, también puedes encontrarle en redes sociales y seguir de cerca pequeñas escenas, imágenes y fragmentos inspirados en sus historias.

Hay algo curioso en todo esto de escribir.

Durante años, la sensación ha sido siempre la misma: historias que nacen en silencio, personajes que viven en la cabeza, lugares que existen sin necesidad de mostrarse… y un autor que, en realidad, casi no está.

O al menos, no de forma visible.

Quizá por eso resulta extraño decirlo ahora, pero desde este año también puedes encontrar a Elias Wrenford en redes sociales.

No es lo habitual. Y probablemente nunca lo será del todo. Quienes me leéis sabéis que siempre he sentido cierta debilidad por lo discreto, por lo que se sugiere más que por lo que se enseña, por la intimidad de una historia que se va construyendo despacio.

Pero a veces las historias piden otros formatos.

Pequeñas escenas. Imágenes que parecen sacadas de una novela. Fragmentos que no llegan a ser capítulos, pero que dicen más de lo que parece. Lugares que inspiran, atmósferas que acompañan, frases que se quedan flotando un poco más de la cuenta.

Y eso, precisamente, es lo que me apetece compartir también fuera de los libros.

Las redes sociales no sustituyen a una novela, claro está. Ni tampoco pretenden hacerlo. Pero sí pueden convertirse en una especie de prolongación del mismo mundo: un rincón donde asomarse entre una lectura y otra, donde seguir el rastro de historias que aún no han terminado de nacer, donde acompañarme en ese proceso tan particular que hay detrás de cada libro.

Si alguna vez has sentido que un libro no termina cuando cierras la última página… ya sabes exactamente de qué tipo de espacio estoy hablando.

Me hace ilusión pensar que ahora podremos encontrarnos también ahí, de una forma más cercana y más cotidiana. Sin perder el tono que caracteriza a Elias Wrenford, pero abriendo una ventana nueva a todo ese universo que tantas veces empieza mucho antes de la primera palabra escrita.

Así que sí: desde ahora puedes seguir a Elias Wrenford en prácticamente todas las plataformas bajo el mismo nombre. Una pequeña novedad, quizás. Pero a veces las pequeñas novedades son las que mejor encajan en una historia.

Y esta, sin duda, es una de ellas.

Cuando el año se apaga despacio: gracias por acompañarme en este viaje

En esta reflexión de fin de año, el autor agradece a sus lectores por su apoyo y confianza. Destaca la importancia de las historias y los silencios que inspiran su escritura, así como el valor de los momentos compartidos. Con ilusión, espera el próximo año lleno de nuevas narrativas y conexiones.

Hay momentos del año en los que todo parece ir un poco más lento.

Las luces se encienden antes de tiempo, el frío invita a quedarse en casa y, casi sin darnos cuenta, empezamos a mirar atrás.

La Navidad tiene eso: nos obliga —para bien— a detenernos un instante.

Y hoy quiero aprovechar ese silencio tan especial de final de año para escribirte sin prisas, sin promoción y sin artificios. Solo para decir gracias.

Gracias por leer, por sentir y por quedarse

Este año ha sido, en muchos sentidos, extraordinario.

No solo por los números, las ventas o los logros visibles —que también—, sino por algo mucho más difícil de medir:

los mensajes, las reseñas, los correos, las palabras de quienes me han dicho “esta historia me acompañó”, “me hizo recordar” o “me ayudó a sentir”.

Para un escritor, no hay regalo mayor.

Cada lector que decide pasar unas horas dentro de una novela es alguien que confía.

Confía su tiempo, su emoción, su memoria.

Y eso no es poca cosa.

Historias que nacen de lo que no siempre se dijo

Muchas de las historias que escribo nacen de silencios.

De lo que no se explicó en voz alta, de lo que se vivió a medias, de aquello que quedó guardado porque “no tocaba hablar de eso”.

Quizá por eso la Navidad tiene tanto que ver con estas novelas.

Porque también es tiempo de abuelos, de mesas humildes, de recuerdos que vuelven sin avisar.

De mirar atrás y entender que, incluso en los años difíciles, hubo amor, hubo dignidad y hubo promesas que nunca se rompieron del todo.

Si alguna de mis novelas te ha hecho sentir algo parecido, entonces todo ha tenido sentido.

Un año compartido merece ser celebrado

Nada de esto habría sido posible sin vosotros.

Sin quienes recomendáis un libro a alguien querido.

Sin quienes dejáis una reseña cuando nadie os lo pide.

Sin quienes llegáis nuevos… y sin quienes os quedáis.

Este año no ha sido solo mío.

Ha sido nuestro.

Y eso es algo que no quiero dar jamás por sentado.

Mirando al nuevo año con calma… y con ilusión

El año que viene traerá nuevas historias.

Nuevos escenarios, nuevos personajes, nuevas heridas y nuevas formas de amar.

Novelas que ya están germinando en silencio, esperando su momento, como esperan siempre las buenas historias.

No tengo prisa.

Prefiero que lleguen cuando estén listas, como llegan las cosas que importan de verdad.

Solo puedo prometerte lo mismo de siempre: respeto por el lector, amor por la historia y el cuidado de cada palabra.

Para estos días

Ojalá estas fiestas te regalen descanso.

Ojalá haya una conversación pendiente que por fin se dé.

Ojalá encuentres un rato para leer sin mirar el reloj.

Y si decides hacerlo acompañado de una historia mía, créeme: será un honor.

Gracias por estar ahí.

Gracias por este año tan bonito.

Y gracias, de corazón, por seguir caminando conmigo hacia el próximo.

Felices fiestas.

Feliz Navidad.

Y que el nuevo año nos encuentre con historias que merezca la pena contar.

— Elias Wrenford